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Vacunando con vocación: la labor de una enfermera en Manzanillo

Vacunando con vocación: la labor de una enfermera en Manzanillo

Entre libretas de registro, cintas métricas y charlas informativas, una enfermera general de la Secretaría de Salud recorre colonias y escuelas del puerto de Manzanillo compartiendo educación básica sobre la salud y prevención de enfermedades. Orientar y escuchar forman parte de su rutina cotidiana, una rutina que no se detiene incluso cuando llega el fin de semana.

Mientras muchos descansan, recuperándose de los excesos de la noche, Ivania Herrera se levanta con el ánimo que solo encuentras en quienes realmente aman su vocación.

-Cuidar de otros es algo humano, nos nace ayudar. -Comentó con firmeza.

Cada sábado y domingo se integra a la campaña de vacunación contra el sarampión, la influenza y el neumococo. Viste con orgullo el uniforme que la identifica como personal de salud, pero siempre encuentra la manera de añadirle un toque personal. Su cabello oscuro suele ir trenzado o recogido en peinados y accesorios que evocan cuentos de princesas. Dejando ver que incluso en los detalles más simples hay espacio para la identidad.

Su jornada comienza “Desde las diez de la mañana y hasta que la última dosis de vacuna se nos termine”. Aunque su horario laboral marca las seis de la tarde como la hora de salida, en ocasiones el trabajo concluye antes. Cuando esto sucede, su satisfacción al término del día no proviene del tiempo libre que dispone, sino de lo que eso representa.

-Que se acaben las vacunas rápido significa que la gente sí vino, que sí se preocupó por su salud y la de su familia.

Y es que, las campañas de vacunación son herramienta clave para la erradicación de enfermedades que muchos creen superadas. Hablemos por ejemplo de una preocupación latente: el sarampión. De acuerdo con datos de la Dirección General de Epidemiología, en el país se han registrado 8,459 casos acumulados (de los cuales 49 corresponden al estado de Colima).

-Y esa es justo la que muchos piden. Ahorita por ejemplo ya solo nos quedan seis.

Terminado el fin de semana, Ivania guarda su material, deshace sus trenzas y se prepara para comenzar de nuevo. Porque cada semana, con el mismo entusiasmo, su historia vuelve a repetirse. Ella es una enfermera que no percibe su labor como una carga, sino como “…uno de los trabajos más bonitos que existen.”

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