JAMUERTO Un experimento musical memorable. Entrevista Charly Gonz
El ruido de los carros que pasan a lo lejos se mezcla con la expectativa de un evento que, para muchos, marca un antes y un después en la escena local. Allí está Charly, un joven que vive por y para la música. Aunque el bachillerato ocupa sus mañanas, el resto de su día es un bucle infinito de acordes: “Tocar y tocar y tocar”, dice, como quien describe una necesidad vital más que un pasatiempo.
Charly es un multiinstrumentista de la generación de la pandemia. Comenzó en 2019, justo antes de que el mundo se detuviera, y desde entonces ha forjado su identidad entre guitarras, bajos y, más recientemente, la batería. Para él, la música no es solo técnica, es comunidad. Recuerda con brillo en los ojos las “Guerras de Bandas”, pero nada se compara con la energía de una sesión de jamming abierta al público, algo que define como un hito en Colima.
“Es la primera vez que hacen algo así. Nunca se había visto una sesión de jamming abierta para todo público; está muy cabrón”, confiesa entusiasmado. Para Charly, este evento organizado por Saúl Covarrubias es un espacio de libertad.
Acostumbrado a la estructura rígida de una banda convencional, la improvisación le ha permitido conectar con músicos de horizontes totalmente distintos. Esa conexión es su refugio.
Sin filtros, Charly reconoce que la escena del rock en Colima es un terreno de contrastes. Por un lado, menciona una parte oscura, “culera”, marcada por comportamientos cuestionables y personajes que preferiría no nombrar. Pero, por el otro, está “esta parte”: la comunidad que se une, que no juzga y que invita a cualquiera —sepa o no tocar— a subir al escenario y expresarse.
“Tú date”, me dice con la seguridad de quien ha encontrado su lugar en el mundo. “Nadie te va a juzgar. Sepas o no sepas tocar, aquí vas a estar”.
La charla deriva en recuerdos de eventos pasados en el centro de la ciudad y encuentros inesperados con rostros conocidos, pero Charly vuelve siempre al presente, a este “lugar escondido” que, a pesar de su ubicación, late con más fuerza que los sitios más concurridos. Para él, no se trata de la fama ni del lugar, sino de esa mentalidad de querer expresar algo y de las influencias que se quedan grabadas en el alma tras cada improvisación.
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